VUELVE CON SUS ABRAZOS AL ENCUENTRO CON EL OTRO.
- Fabiola Bg

- 13 ene
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 15 ene
Ciudad de México, México
Viernes 9 de enero 2026
Entrega 014/26
POR: Fabiola Bg

Un acto emocional con el público en el Museo Soumaya de Plaza Carso
Entrada libre, sin selfies, sin autógrafos, sin taquillas
Será un ejercicio instrospectivo, enteramente humano y personal
Los abrazos, en su aparente sencillez, guardan una fuerza esencial que nace de lo más hondo de nuestra naturaleza humana. Son un lenguaje silencioso capaz de cruzar fronteras, culturas y palabras, un acto íntimo donde la emoción se expresa sin necesidad de voz. En ese encuentro de cuerpos habitan el consuelo, la empatía y la complicidad, como un refugio que calma y repara. En tiempos marcados por la distancia y la virtualidad, el abrazo se vuelve un recordatorio vital de lo que somos: seres que necesitan del otro para sentirse completos, unidos por vínculos que sólo el contacto auténtico puede fortalecer.

Después de dos años de haber hecho este último ejercicio, SUSANA ZABALETA regresará, este próximo 16 de enero al Museo Soumaya de Plaza Carso, para reencontrarse cara a cara con quienes deseen participar en su ya tradicional encuentro de LOS ABRAZOS, un proyecto profundamente humano que invita a reflexionar sobre los límites, las fronteras y la necesidad esencial del contacto.

¿Quieres o necesitas un abrazo? Bajo esa pregunta, la artista multidisciplinaria hace esta cita programada para el 16 de enero, de las 10:30 a las 17:00 horas, en donde las palabras, las imágenes quedan de lado, para volver a abrir los brazos, en un acto de amor y de sanación.
No es un evento promocional de selfies, autógrafos ni diálogos, sino una introspección profundamente humana y personal de entrada totalmente libre, sin taquillas.

Ubicado en el lenguaje del performance, este acto rompe con las convenciones tradicionales del arte al transformar el encuentro humano en una manifestación física y emocional. SUSANA ZABALETA asume el papel de intérprete postmoderna y, al mismo tiempo, ella misma es su propio espacio escénico, invitando al público a formar parte de la experiencia que nace del abrazo.

Las fronteras y los límites siempre se han inventado para proteger un territorio que puede ser físico, psicológico, social, económico, mágico o sentimental. Las fronteras nos dan seguridad, pero también pueden convertirse en nuestra mayor vulnerabilidad.
En 2013, SUSANA ZABALETA inició este proyecto convocando, en espacios culturales, a personas que necesitaban un abrazo largo y reconfortante. Sin importar quiénes eran o de dónde venían, su intención era simple y poderosa: hacerlos sentir bien.

La experiencia fue tan transformadora que se ha repetido en diversas ocasiones a lo largo de los años, reuniendo a centenares de personas de distintas edades y contextos sociales, quienes han formado largas filas para recibir un abrazo poderoso y sincero.
El impacto de estas experiencias llevó en 2020 a SUSANA ZABALETA , en un contexto personal, a la creación de El Otro Libro de los Abrazos, publicación literaria materializada en un arte objeto en donde narra sus experiencias de vida con el tema de los abrazos y la importancia de estos a nivel espiritual, físico y científico.
En aquel 2020, el mundo cambió. De pronto, lo que parecía natural —abrazarnos— se volvió impensable. La llamada “nueva normalidad” nos separó por metros, mascarillas y barreras físicas así como invisibles. El contacto se volvió miedo, y la cercanía, distancia. Justo por eso, hoy resulta más importante que nunca recordar lo esencial que es sentir al otro.
SUSANA ZABALETA está convencida de que al abrir los brazos se acepta al otro tal como es: su género, su cuerpo, su historia, su fuerza o su fragilidad. En ese reconocimiento nace la empatía, la calma y la posibilidad de sanar. Cree firmemente que, cuando volvamos a salir sin miedo, tendremos que abrazarnos otra vez para reconocernos y reconstruirnos.
Este año, con LOS ABRAZOS en el Museo Soumaya de Plaza Carso, la experiencia, tanto para la Zabaleta como para la gente que se involucre en el performance, dejará una huella indeleble a nivel personal.







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